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Agent provocateur?

Respuesta a Pedro Cabiya

 

Hola Pedro,

Hasta ahora pensé que esta podía ser una conversación más prolongada, por lo que te invité a que así fuera al final de mi último escrito, pero veo que has hecho un cierre aquí desde dos ángulos. Por un lado has indicado que es tu último intercambio, y lo respeto. Y por otro lado, sabes que los términos y formas en que hablas de mí me ausentan de futuros intercambios, pues no hacen posible un diálogo público constructivo que busca coherencia y entendimiento entre grupos. Por lo segundo me dispongo a cerrar de mi parte esta conversación después de hoy.

En segundo orden, viendo tu respuesta valoro que indiques bibliografías, es algo nuevo en nuestra dinámica. Además, leyéndote ahora debo reconocer que realmente me perdí en el juego como sugieres: En el proceso no quedó claro que tú eres el que decide al final quién es que juega desatinadamente, quién especula, quién desconoce algunos contextos, quién usa recursos retóricos para distraer, quién tiene la última palabra, quién tiene razón y quién, si alguno, es que está “metido en un lio” Pedro. No importa cómo etiquetes mi última entrega, es inevitable que la gente la estudie, analice su validez, y conozca además todas las otras fuentes que no resaltas ahora. Más aun, las personas tienen acceso a nuestro intercambio completo, conocerlo es lo que les provee la luz diagnóstica de contenido, y quién sabe si de las intenciones.

Como no seguiré por aquí, te cedo mi turno de hacer a tu último artículo un análisis de falacias (para usar tus palabras), otro de imparcialidad, y otro comparativo,  porque creo que estás capacitado para ello, y porque aun si me animara a sacar el tiempo de hacerlo de nuevo yo, ésta no es mi meta final,  ya expuse mi punto claramente en su momento amigo.

Quizás también los lectores usarán ese derecho al análisis comparativo en sus casas, aquellos lectores realmente maduros y realmente críticos a los que apelas. Si no admites las observaciones de mi último artículo, no puedo hacer mucho más. Dejemos que la audiencia lea todo críticamente y llegue a sus conclusiones.

Hay mucho de qué hablar sobre este último escrito tuyo, podemos usar tus observaciones en dos direcciones, por ejemplo: ¿cuántas capas hay que levantar para llegar a las motivaciones económicas y geopolíticas de las guerras de la religión?, ¿debemos descartar las fuentes que citas en caso de que estas personas vean el mundo como tú lo ves o prestamos atención al material que presentan?, o podemos abundar sobre la fijación de Hitler con Nietzsche y sobre la visión que el Partido Nazi tenia del Cristianismo, o explicar para la gran audiencia qué significa teología sistemática dentro de la Biblia y cómo ayuda a entender los versos que expones, o sobre las predicciones a futuro que presentas, o ver por qué etiquetaste mi contenido al ver algunas fuentes que son evangélicas sin considerar lo demás, pero de nuevo, veo que no te interesa crear las condiciones para un diálogo, y ahora que veo tu perfil en internet lo entiendo mejor, es cuesta arriba hablar objetiva y constructivamente contigo si eres un agent provocateur (francés de “agente provocador”), como te defines allí. No tengo tu explicación, pero en los diccionarios hay una.

Un agent provocateur es “una persona empleada por el gobierno o la policía para motivar grupos de personas a quebrantar la ley, y así ser arrestados o hacer que pierdan apoyo del público. Los agent provocateur pueden buscar desacreditar a la oposición. Ver origen

No creo que te defines así porque seas un agente del gobierno o de la policía, y en realidad no me causa curiosidad saber por qué te identificas con este oficio. Apunto a la construcción, no a discutir de manera estéril, personal o divisiva con los demás. De todas formas la dinámica ha sido productiva, pude ver que ayudó a muchas personas a tener una apreciación más correcta del cristianismo.

Por eso no he perdido el tiempo, más aun, me ha gustado la idea de exponer estos temas, a pesar de la forma peyorativa en que te has dirigido a mí, lo que he decidido no considerar.  Finalmente, como ves, mi tono amistoso sugiere que ninguna de estas diferencias que tengo contigo condicionan mi trato hacia ti.

Saludos cordiales,

Jesús D’Alessandro

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